El corazón de Marión puede leerse como un relato clásico del tipo aventura del héroeviaje con pruebas difíciles-regreso. Pero también admite ser leído como una historia romántica en la que el protagonista –venciendo el miedo- atraviesa por una serie de peripecias para alcanzar el corazón de su amada. Solo temporalmente (¿acaso no es así siempre?) porque apenas comienza la parte feliz, ya se termina y vuelve el viajero al punto de partida… hasta el próximo intento. Pero el viaje valió la pena. El corazón de Marión es esquivo pero dulce, y sus recovecos están llenos de sorpresas agradables. El narrador dice al final, acompañando el pensamiento del protagonista: “¿Cuándo se abrirá de nuevo el corazón de Marión?”. Ni ellos dos ni los lectores lo sabemos. Excelente el trabajo de Elissambura en la ilustración de esta historia. Sin duda una labor en dupla creativa con la escritora. Juega con los colores: hay páginas muy negras y otras restallantes de color, luz y calor, según el momento de la aventura. Hay texturas que sugieren mundos misteriosos. Hay trabajos tipográficos que llegan en un momento al caligrama: el texto en espiral alrededor de la figura del personaje sugiere la posibilidad de quedar encerrado y también la de estar dentro de algo que late, se expande y se contrae peligrosamente. Uno de esos libros que pueden encontrar su lector entre los niños, los adolescentes o los adultos. Su carácter alegórico y su apertura habilitan en cada uno la posibilidad de una lectura personal. Elena Stapich (Diciembre de 2016)

EL CORAZÓN DE MARIÓN

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EL CORAZÓN DE MARIÓN $420

El corazón de Marión puede leerse como un relato clásico del tipo aventura del héroeviaje con pruebas difíciles-regreso. Pero también admite ser leído como una historia romántica en la que el protagonista –venciendo el miedo- atraviesa por una serie de peripecias para alcanzar el corazón de su amada. Solo temporalmente (¿acaso no es así siempre?) porque apenas comienza la parte feliz, ya se termina y vuelve el viajero al punto de partida… hasta el próximo intento. Pero el viaje valió la pena. El corazón de Marión es esquivo pero dulce, y sus recovecos están llenos de sorpresas agradables. El narrador dice al final, acompañando el pensamiento del protagonista: “¿Cuándo se abrirá de nuevo el corazón de Marión?”. Ni ellos dos ni los lectores lo sabemos. Excelente el trabajo de Elissambura en la ilustración de esta historia. Sin duda una labor en dupla creativa con la escritora. Juega con los colores: hay páginas muy negras y otras restallantes de color, luz y calor, según el momento de la aventura. Hay texturas que sugieren mundos misteriosos. Hay trabajos tipográficos que llegan en un momento al caligrama: el texto en espiral alrededor de la figura del personaje sugiere la posibilidad de quedar encerrado y también la de estar dentro de algo que late, se expande y se contrae peligrosamente. Uno de esos libros que pueden encontrar su lector entre los niños, los adolescentes o los adultos. Su carácter alegórico y su apertura habilitan en cada uno la posibilidad de una lectura personal. Elena Stapich (Diciembre de 2016)